Día 14

Después de un gran desayuno fuimos con los chicos a la pileta, ya estaban un poco “agotados” de tanta playa. Cómo era de imaginar se Simón y Ema divirtieron mucho y Helena adherida a mi cuello como una sanguijuela.
Cerca del mediodía Ceci tuvo una reunión de trabajo mientras yo llevaba a los chicos a una plaza a comer helado.
A la tarde decidimos ir a la playa, previo paso por un supermercado en que venden un ceviche buenísimo por kilo! La playa de Los Cabos está muy linda, diferente a lo que veníamos viendo en el mar de Cortés, podría decirse que es más normal, con olas y arena gruesa y mucho resort. La ciudad es una meca del turismo gringo.
Después de un lindo chapuzón con Simón vimos un tumulto de gente sobre la playa y obviamente fui a curiosear. Era una fundación de protección ambiental soltando tortugas al mar! Cientos de tortuguitas corriendo al agua.
Ya de noche fuimos al centro de pueblo, a un par de kilómetros de la zona hotelera, muy bonito. Mucho arte, restaurante, bares y alguna que otra postal bien kitch.