Día 37

El objetivo del día era llegar a Tapachula, la ciudad fronteriza con Guatemala dónde debiamos hacer un par de noches para poder resolver algunos temas administrativos el lunes siguiente para poder recuperar el dinero del ingreso a México. Salimos tarde, pero viaje fue tan bueno que llegamos relativamente temprano y alcanzamos a hacer los trámites y entramos a Guatemala justo antes del anochecer. La frontera es un caos y hay decenas de “tramitadores” que se te acercan para ayudarte. Es realmente incómodo y estos tramitadores son hasta agresivos, se subian a los estribos de la camionea mientras andaba! tuve que amenazarlos de que iba a tirarlos para que dejen de joder, pesados y molestos como moscas. Se ven algunas cosas extrañas, el rio que divide México de Guatemala es pequeño y poco profundo. Es imaginable que sea imposible controlar el tráfico hormiga, pero se ven porteadores que cruzan con bultos enormes por debajo del puente. Haciendo caso a las recomendaciones de no viajar de noche (todo el mundo dice que es muy peligroso) hicimos noche en un hotel de frontera, tenía una pileta linda y aprovechamos para relajarnos.