Día 44

No son muchas las cosas lindas que pueden verse en El Salvador, una de esas pocas es el Camino de las Flores. Es una ruta que une varios pueblos con paisajes hermosos. Los pueblos no tienen demasiado en particular, pero si ofrecen todo tipo de artesanías. Es posible que esté tipo de lugares ya no nos sorprenda tanto. Después tanto pueblo mágico en México y Guatemala, la vara queda muy alta y uno empieza a sorprenderse menos o de otra manera y con otras cosas. Terminado el recorrido del camino de las flores fuimos directamente a la capital, San Salvador. Con algo de prejuicio y pocas espectativas fuimos a conocer el centro de la ciudad. No es lindo ni atractivo y mucho menos amigable para ir con niños. No soy amigo de las paranoias, pero no era un lugar para circular tranquilo. Se respira un aire muy distinto, la gente se la ve vencida y diambulando. Las miradas perdidas y paisajes de miseria duros dan la sensación de lugar quebrado anímicamente.