Día 47
Managua era un destino obligado por varios motivos, nos habían regalado una noche de hotel para una reunión de trabajo y nos debía llegar al hotel el chip de teléfono de Ceci. Por distintos motivos no hubo reunión de trabajo y el chip no llegó, por lo que fuimos a Granada. Al igual que León es un ciudad muy vieja, muy bien conservada y bien puesta con el kit histórico completo, iglesia, plaza, lugares de comida y bondis con gringos a los que les mostraban algunas danzas y música en marimba. También tiene un malecón bonito que da al lago Cocibolca, el más grande de Nicaragua. El día estuvo muy entrecortado por chaparrones muy fuerte, que como buenos mendocinos nos recluia en alguna iglesias o reparo cercano. Los Nica seguían su vida como si nada. Al atardecer encontramos en Airbnb un alojamiento muy particular dentro de un museo etnográfico en Nindirí, un pueblo cercano a Managua. El lugar era rarisimo. El museo y alojamiento lo atendía una pareja muy agradable. La habitación no era gran cosa y el museo era una colección de cosas viejas de todo tipo y origen colgadas de las paredes de la casa. Por la noche nos acompañaron a un comedor popular del pueblo. El chip seguía sin llegar al hotel







