Día 64

De San José partimos hacia Cahuíta, en el Caribe sur. Llegamos a una casa solitaria, rodeada de selva al costado de la ruta. Ahí viven Piedad —colombiana— y Bernardo —tico pero newyorkino por adopción—. La casa está rodeada de árboles enormes de tamarindo, gallinas, y otros animales que roban frutos que caen en el lugar. Helena juega con Naty, la perra de la casa. Nos reciben con una jarra fresca de jugo de guayaba. Almorzamos en una soda —local pequeño con menú fijo— y por la tarde Naty nos acompaña caminando a la playa. El día está nublado y no hace calor. Por primera vez en el viaje vemos el Atlántico.