Mar de Cortes
«Un lugar ferozmente lleno de vida»
J. Steinbeck
Nos fuimos conociendo de a poco, cada tanto en la ruta nos encontrábamos y nos sorprendía de nuevo entre tanto paisaje desértico y seco.
Aparecía de repente, a veces con extrañas islas rocosas dentro.
Entramos en confianza en aguas cálidas de un azul profundo en Junquillo (parte del Parque Nacional Bahía de Loreto), Caimancito, Balandra, Tecolote, Los Cabos. Lo caminamos a la noche por malecones.
Aparecía de repente, a veces con extrañas islas rocosas dentro.
Entramos en confianza en aguas cálidas de un azul profundo en Junquillo (parte del Parque Nacional Bahía de Loreto), Caimancito, Balandra, Tecolote, Los Cabos. Lo caminamos a la noche por malecones.
Lo cruzamos en ferry durante siete horas.
Nos mostró erizos, peces de colores, delfines, pulpos, rayas y tortugas marinas.
Por unos días lo cambiamos por el Océano Pacífico.
Nos vimos por última vez en Mazatlán.
Acuario del mundo, Mar Bermejo, Golfo de California.
En la playa jugamos al ahorcado sobre la arena. Cuando toca mi turno escribo “desoxirribonucleico”. Después es el turno de S. que dibuja sobre la arena más espacios para letras que los míos. Su palabra era “desoxirribonucleicamente”. Le pido que nos de un ejemplo donde se aplique y nos dice: —Los científicos en las conferencias dicen: Desoxirribonucleicamente hablando, dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho y ocho dieciséis.