Día 38
La siguiente parada era Quetzaltenango. Apenas a ciento veinte kilómetros. En Guatemala esa distancia pueden más de tres horas de viaje. El camino está en buen estado, es angosto y tiene muchísima vida y movimiento alrededor. Caseríos y comercios al paso de todo tipo, desde estaciones de servicio muy precarias, puestos de comidas, frutas, talleres mecanicos, etc. Está llenos de lomos de burro y es endiabladamente vertiginoso y completamente lleno de curvas. Además, es casi imposible pasar a las decenas de colectivos, busetas y mototaxis que andan a los gritos y que paran a cada instante subiendo y bajando, gente, equipajes, animales, etc. Muy pintoresco el camino aunque termina agotando.
El centro de Quetzaltenango es bonito, tiene una plaza centra muy simpática rodeada de puestos de artesanías y comidas típicas.












